La inseminacion Artificial en Bovinos.
La inseminación artificial es usada en animales para propagar buenas
cualidades de un macho en muchas hembras. Es especialmente empleada en caballos, vacas, cerdos, perros con pedigrí y ovejas. El semen es recolectado, refrigerado o/y congelado, y enviado a la ubicación de la hembra.
Para conservar el semen se diluye en una solución que contiene los
componentes necesarios para mantener la viabilidad de los gametos tales
como azúcares (usualmente fructosa), sales y sustancias tamponadoras,
así como nutrientes tales como los aportados por la yema de huevo o la
leche descremada.
Si las muestras son congeladas, necesitan de la adición de agentes crioprotectores como el glicerol para conservarlo mejor. También se le añade antibióticos para controlar el crecimiento bacteriano y disminuir el riesgo de contaminación bacteriana.
La inseminación artificial de animales de granja es una técnica
reproductiva de uso muy común. Lo que permite un uso más amplio del
potencial genético del animal ya que puede servir a un número mayor de
hembras reproductoras.
Un macho bovino, en monta natural o dirigida puede preñar anualmente
hasta 80 hembras, gracias a la inseminación artificial, de un macho es
teóricamente posible obtener hasta 14.600 crías anuales, diseminando sus
genes en todos ellos.
VENTAJAS:
1.- Aprovechamiento del macho. El mejor aprovechamiento del
macho se refiere, por un lado a que sus genes son distribuidos en una
mayor cantidad de crías, sin embargo ha de tenerse en cuenta también,
que, dado que el semen se conserva en forma prácticamente indefinida, se
puede obtener crías de ellos aún cuando hayan muerto. Esto permite,
entre otras cosas, seleccionar animales por características que sólo se
pueden evaluar una vez muertos (rendimiento a la canal por ejemplo).
2.- Mejoramiento genético. La inseminación artificial no es
por si misma una herramienta de mejoramiento genético, pero en virtud a
que se obtienen grandes cantidades de descendientes de un mismo macho,
es lógico que la selección de ellos ha de ser muy exigente (alto índice
de selección); Es así como sólo unos pocos especímenes de una
determinada raza u especie son progenitores de un alto porcentaje de los
individuos de las siguientes generaciones. La correcta determinación de
las características a seleccionar y de la selección misma de los
reproductores empuja los diferenciales de selección en la dirección
requerida por el mercado y los ganaderos.
3.- Evita transmisión de enfermedades. Los machos que aportan
el material seminal deben encontrarse libres de toda aquella enfermedad,
venérea o no, que pudiese transmitirse a través del semen, asegurándose
así que no existe riesgo de transmitir enfermedades desde el macho a
las hembras en cuyos sistemas reproductivos se depositará el semen. Esta
condición sanitaria ha adquirido especial importancia desde que el
semen se puede conservar por largos períodos, puesto que ello ha
permitido el comercio internacional del material seminal.
4.- Aumenta la fertilidad. El uso correcto de la biotecnología
en los animales permite alcanzar tazas de preñes equiparables a las de
la cubierta natural en la mayoría de las especies. En otras especies
animales el semen fresco (sin congelar) mantiene las tazas de preñes
(fertilidad), pero esta se reduce al congelar el semen (ovinos por
ejemplo). Sin lugar a dudas que esta biotecnología también se puede usar
como una alternativa de obtener crías de un macho con problemas de
fertilidad (incapacidad para cubrir, incapacidad para eyacular, semen de
baja concentración, etcetera.)
5.- Uso de sementales que están en malas condiciones físicas.
Tanto fracturas, desgarros musculares, especialmente del tren posterior,
pueden impedir que un macho realice normalmente el coito, siendo
entonces la inseminación artificial una alternativa para obtener crías
de ellos. Por otra parte, los animales excesivamente gordos o
extremadamente emasiados pueden pasar por periodos de subfertilidad. Una
adecuada colección de semen y su correcta manipulación (en cuanto a
concentración) puede permitir la obtención de descendientes de esos
animales.
6.- No importa el peso de los dos géneros. Ni el peso, ni la
talla del macho y la hembra que se cruzan tiene importancia en la
inseminación artificial. Es perfectamente posible inseminar hembras de
razas grandes con machos de razas muy pequeñas, situación que en el caso
del ganado vacuno ha dado píe al hibridaje, preñando hembras de razas
lecheras (de las que se desea obtener lactancias y no crías) con razas
cárnicas.
7.- Velocidad de cubrimiento. Un macho bovino puede preñar en
mismo día a un máximo de 3 a 4 hembras, sin embargo, gracias a la
sincronización de celos, es posible tener muchas más vacas en celo
(estro) en una misma fecha, gracias a la inseminación artificial estos
celos pueden aprovecharse, lográndose entre otras cosas, un periodo de
cubiertas (encastes) más corto y una mayor homogeneidad en las edades de
las crías obtenidas, lo que permite una mejor comercialización de los
mismos.
8.- Control absoluto del hato. La inseminación artificial da
origen a registros de mayor calidad, los que permiten un mejor manejo de
los rebaños y una mejor evaluación de los mismos.
9.- Apareamiento correctivos por tipo. Gracias a la gran
cantidad de descedientes que deja cada macho, es posible evaluarlos
desde el punto de vista productivo y de estructura de las crías (Tipo),
así los ganaderos cuentan con información que le permite seleccionar los
machos a usar y corregir (en las futuras generaciones) defectos de las
madres como pueden ser la forma de las ubres, de las extremidades o de
las grupas.
10.- Costos. La inseminación artificial reduce los costos de
preñar las hembras, por un lado por que no requieren de sementales
presentes en las fincas y por otro lado por que el material seminal, en
la medida que la biotecnología se masifica, ha alcanzado valores
relativamente bajos.
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